Día 3: bypass breakthrough

Ayer os conté lo que me había pasado desde el inicio del viaje hasta el mediodía de ayer. Ahora mismo son casi las 17:00 así que el día de hoy aún no ha acabado y puede que pasen más cosas, pero estoy tan lleno que no creo que vaya mucho más allá del supermercado. Además, hoy es jueves, no conozco a nadie y no conozco la zona, así que dudo que vaya a gambitear mucho por ahí (aunque debería empezar a espabilarme).

Antes de continuar narrando mis (¿aburridas?) peripecias debería aclarar un poco mi situación: ya conté que estoy de becario para una compañía china, pero he llegado a ellos a través de otra compañía para la que posiblemente acabaré haciendo mi PFC. La persona de contacto con esta segunda compañía reside en Orange County y es una de mis “personas de apoyo” para estos primeros días; además, es la persona con la que tengo que ponerme de acuerdo junto con la universidad para el PFC.

Ayer, después de escribir el post, me puse en contacto con Roberto (que así se llama él), y quedamos con que hoy me ayudaría a alquilar un coche y que me enseñaría algo de San Diego. Así que decidí a tocarme los huevos el resto del día; intenté ir a la manzana de enfrente para comer en un bistro que hay pero estaba cerrado, y pasaba de comer en el mismo sitio que había desayunado, así que pensé que podría esperarme un poco y cenar a la inglesa (6 de la tarde). Durante ese espacio de tiempo me pasé por las oficinas de la empresa (un ratito andando) para presentarme y me topé con la de recursos humanos, que me saludó y me dijo que no hacía falta que fuera el día 1 (viernes) porque el lunes sería 4 de julio y al ser fiesta nacional era mejor esperar al día 5 para empezar a trabajar. Así que quedamos en que me pasaría el próximo lunes a las 9:30 para empezar el curro, dejándome unos cuantos días muertos para monglear by the places.

Al llegar las 6 decido ir al bistro en el que me había obcecado comer, pero resulta que el puto local de los huevos tampoco abría para cenar, así que decidí que valía la pena patear los 2 kilómetros que hay hasta el supermercado más cercano:

Y así comenzó mi primera “gran” excursión. En realidad se tarda menos de media hora en llegar al súper, pero la vuelta cargado de bolsas a pleno sol se hacía algo pesada. Algún día de estos haré fotos del interior del supermercado; en realidad no es muy diferente de cualquier súper español pero siempre hace gracia ver los productos que tienen. Me acabé comprando Cheerios (los Cheerios americanos son tremendamente buenos), leche con chocolate, un par de filetes, ensalada en bolsa, zanahorias, tomates tipo pera, jerky de ternera (¡buenísimo!), macarrones, salsa de tomate, desodorante y crema de afeitar.

Hola, soy Dennis Nedry y me gusta traficar embriones de dinosaurio

Llegué a casa, miré ofertas de telefonía móvil para ver qué me convenía más, y eventualmente me fui a la cama.

Hoy me he vuelto a levantar antes de las 8 de la mañana (ayer me fui a dormir a medianoche y estaba reventado; aún tengo efectos del jet lag). Había quedado con Roberto a las 11:30 así que me he tomado con calma la mañana y apenas he hecho nada. Cuando llegó yo ya estaba duchado y listo para irme, así que no perdimos más el tiempo y nos fuimos directamente a la zona del aeropuerto, que es la zona que mayor concentración de compañías de alquiler de coches tiene. Nos dedicamos a recorrer la zona y a llamar a varios locales durante 3 horas: hay desde compañías pequeñas con un puñado de coches cutres hasta grandes empresas a lo Hertz (aunque Hertz no la ví; supongo que estaría más cerca aún del aeropuerto). Finalmente acabamos en una empresa pequeña que me ofrecen una versión coupé 4 puertas del Toyota Yaris (“Echo” en USA) con cierre federal, elevalunas de manivela y con menos motor que un carrito de golf, pero tiene dirección asistida, radioCD, aire acondicionado y (¡chachi!) cambio manual (ODIO el cambio automático). Con impuestos y seguro me sale por 550$ al mes; a lo mejor podría haberme comprado un coche de segunda mano y revenderlo después para recuperar el dinero pero de esta manera me ahorro todo el engorro.

 

¡Rápido Robin, al zirimóvil!

El indicador de velocidad está descentrado y no tiene tacómetro :U

Como se había hecho algo tarde, decidimos ir a comer y dejamos el coche en el mismo local para recogerlo después. Roberto me llevó al Old Town, el asentamiento original de los primeros colonos de San Diego, con una zona preservada con edificios del siglo XIX muy pintorescos. Acabamos comiendo en un restaurante mexicano cuya carta me podría haber devorado entera sin contemplaciones porque tenía una pinta espectacular; me acabo pidiendo un plato especial de fajitas con el que me pongo las botas y salgo rodando del restaurante (Roberto me invitó, ¡gracias Roberto!). No hice fotos de la zona porque estaba hablando continuamente con Roberto sobre temas del PFC y tal, pero cuando vuelva a pasar ya colgaré alguna foto.

Finalmente, Roberto me llevó a recoger el coche y me indica cómo llegar a casa:

En realidad no era especialmente complicado llegar de vuelta a casa, pero al no tener GPS ni mapa de carreteras ni nada me daba algo de jiñe, pero como Roberto sabiamente me dijo, “la mejor manera de aprender a moverte por aquí es perdiéndote”. Así que me da las indicaciones para llegar y me despido de él agradeciéndole el tiempo que me ha dedicado hoy. Como gran parte del camino era común, le sigo por la autopista hasta la que creo que era mi salida, pero resulta que para coger dicha salida había que coger un “local bypass”, cosa que jamás he visto en mi vida y que por supuesto ignoro alegremente. Resulta que dicho local bypass es un desvío que hace la autopista y que tiene varias salidas más (supongo que lo habrán hecho de esa forma porque creo que dichas salidas se añadieron a la autopista un tiempo después de que ésta ya estuviera acabada), pero al no tener ni idea de cómo conducir por la zona me acabo pasando de largo. Decido coger la próxima salida y veo que Roberto, que me precedía, también la toma, pero como dudaba de si me estaba ayudando a corregir mi camino o si tenía que coger esa salida para volver a casa (él vive a unas 80 millas más al norte), asumo que él se iba por su cuenta y decido incorporarme de nuevo a la autopista en dirección contraria, para encontrarme que el bypass en dirección contraria empezaba una salida después de la que yo había tomado, así que me vuelvo a saltar mi salida de nuevo. Decido avanzar por la autopista unas cuantas salidas más para volver a dar la vuelta y esta vez pillar el bypass; cosa que finalmente logro, y tras unos pocos minutos después acabo llegando a casa sin mayor incidente. Y aquí estoy. Ahora mismo son las 18:20 y aún siento la comida en el estómago, así que puede que salga a comprar la tarjeta SIM o puede que me espere hasta mañana y hoy iré al gimnasio de la zona común o algo.

La reflexión de hoy es sobre conducir por los EEUU: ¡hay sobredosis de información! Yo estoy acostumbrado a conducir por España y Andorra, donde se asumen una serie de prioridades a la hora de decidir el paso de los vehículos en los cruces y se aprenden unas limitaciones comunes, y la señalización tiende a ser minimalista: hay unos iconos estándar que indican casos especiales según la situación (estacionamiento, cruce, etc.), y cuando no hay se asumen las prioridades (siempre tiene prioridad el de la derecha, en una cuesta tiene prioridad el que sube, etc.). Sin embargo en EEUU me da la impresión de que se asume que todo está permitido y que cualquier situación especial o de conflicto se señaliza. El resultado es que en cada cruce hay 3 semáforos (giro a la izquierda, recto o giro a la derecha), con varias lineas pintadas en el suelo que se curvan para marcar los carriles de giro, y multitud de carteles con texto que explican las limitaciones (no girar a la izquierda si el semáforo está en rojo, no hacer giros de horquilla para cambiar el sentido de circulación, mantenerse en un carril concreto para tomar una salida, etc). No hay símbolos, sino que todo se explica con texto, y hay mucha cosa que explicar. A mi me resulta tremendamente confuso, pero supongo que todo será cuestión de acostumbrarse.

Y odio los bypass; son la cosa menos intuitiva que existe.

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2 comments

  1. Chrisatz Haderach · julio 1, 2011

    Lo de los carriles de giro recuerdo que me llamó mucho la atención en Alemania.

    Sigue contándonos cosas :D

    • ziritrion · julio 1, 2011

      No te preocupes que seguiré diciendo tonterías :D

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